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Superliga

Boca goleó a Godoy Cruz en Mendoza

El Xeneize goleó al Tomba con goles de Buffarini, Salvio, Izquierdoz y Campuzano para arrancar con el pie derecho en el nuevo certamen. Badaloni había empatado transitoriamente.

Boca Juniors, flamante campeón de la Superliga, goleó esta noche de visitante a Godoy Cruz de Mendoza, 4 a 1, en partido de la fecha inicial de la zona 1 de la Copa de la Superliga.

Julio Buffarini (6m PT), Eduardo Salvio (30m PT), Carlos Izquierdoz (22m ST) y Jorman Campuzano (43m ST) anotaron los goles del xeneize y Tomás Badaloni (28m PT) había anotado el empate transitorio.

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Pero Boca, con el impulso de su título reciente (el impulso, mejor dicho, de robarle el título a River), y a pesar de no tener a varios titulares (Tevez, Villa, Fabra, Soldano, Campuzano), respondió pronto y fuerte: una buena combinación entre Marcone y Salvio terminó con un rebote que capitalizó Buffarini, que resolvió con un derechazo implacable y se convirtió en el 1 a 0.

Tuvo algunas para aumentar, Boca; y tuvo algunas Godoy Cruz para empatar. El ida y vuelta le fue dando forma a un primer tiempo entretenido, con llegadas y emociones. Y en ese ida y vuelta el local logró el 1 a 1, con un cabezazo de Badaloni luego de un centro preciso enviado por Brunetta desde la derecha.

Le duró poco la alegría a Godoy Cruz: en la siguiente Boca volvió a desnivelar con un gol de Salvio, que dentro del área recibió de Buffarini (funcionó esa dupla) y definió cruzado.

De allí hasta el descanso, el equipo de Miguel Ángel Russo tuvo opciones para liquidarlo, sobre todo en los pies y en la cabeza de «Wanchope» Ábila. En la primera remató al palo (se imponía la cesión atrás para la entrada franca de «Pol» Fernández) y en la segunda reaccionó Rey para impedir la tercera caída de su arco.

Godoy Cruz volvió a salir mejor en el complemento y estuvo a tiro de la igualdad con un gran remate de Brunetta (el jugador más claro y creativo de los mendocinos) que dio en el palo.

Pero el local siguió padeciendo su falta de eficacia en el arco rival y Boca, que se acomodó otra vez al partido, lo liquidó a los 22 minutos con un muy buen derechazo de Izquierdoz a la salida de un tiro de esquina.

Godoy Cruz puso su amor propio para ir en busca del descuento y quedó expuesto a múltiples contragolpes de Boca, que acertó en uno cerca del final (el colombiano Campuzano, de cabeza) para redondear la goleada.

Afirmado en su condición de campeón, el equipo de Russo dio un golpe de autoridad y se llevó tres puntos más que merecidos de su paso por Mendoza.

En la próxima fecha, supeditada a la decisión que tomen los organizadores en el marco de la emergencia sanitaria nacional por la pandemia de coronavirus, Godoy Cruz visitará a Arsenal en Sarandí y Boca recibirá en la Bombonera a Central Córdoba de Santiago del Estero.

Síntesis

Godoy Cruz: Rodrigo Rey; Gabriel Carrasco, Marcelo Herrera, Danilo Ortiz y Christian Almeida; Marcelo Freites, Wilder Cartagena, Fabían Henríquez y Gabriel Alanís; Juan Brunetta y Tomás Badaloni. DT: Mario Sciacqua.

Boca: Esteban Andrada; Julio Buffarini, Carlos Izquierdoz, Junior Alonso y Emmanuel Más; Iván Marcone; Eduardo Salvio, Guillermo «Pol» Fernández y Agustín Obando; Emanuel Reynoso; Ramón Abila. DT: Miguel Angel Russo.

Goles en el primer tiempo: 6m Julio Buffarini (B), 28m Tomás Badaloni (GC), 30m Eduardo Salvio (B).

Goles en el segundo tiempo: 22m Carlos Izquierdoz (B) y 43m Jorman Campuzano (B).

Cambios: en el segundo tiempo, 19m Luciano Pizarro por Henríquez (GC), 20m Sebastián Villa por Obando (B), 21m Jaime Ayoví por Alanís (GC), 29m Miguel Merentiel por Freites (GC), 33m Nicolás Capaldo por Fernández (B) y 41m Jorman Campuzano por Salvio (B).

Amonestados: Ortiz, Almeida, Pizarro (GC); Más (B).

Árbitro: Darío Herrera.

Estadio: Malvinas Argentinas, de Mendoza (local Godoy Cruz).

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Superliga

Murió Amadeo Carrizo, gloria de River, a los 93 años

El ex arquero falleció este viernes a los 93 años.

Amadeo Carrizo, fallecido hoy a los 93 años, permanecerá en la memoria colectiva como un futbolista de elite, al que bastaba con mencionar su nombre de pila para referenciarlo y que fundó en el país una nueva escuela de arqueros.

Carrizo fue simplemente Amadeo por la grandeza que construyó en 25 años de trayectoria, de los cuales pasó 23 en River Plate. Se trató del primer arquero moderno en el fútbol argentino, creador de un estilo inédito hasta ese momento.

Nació en Rufino, Santa Fe, la misma ciudad que dio a luz al extraordinario Bernabé Ferreyra, el “Mortero”. Sus primeros pasos en el fútbol, en su ciudad natal, los dio como centrodelantero y le sirvieron para adquirir una destreza que luego pondría de manifiesto en su perfil de guardameta.

En 1945, con 19 años, hizo su debut en River y desde entonces forjó una admirable carrera que le valió el tardío pero merecido título de presidente honorario del club a fines de 2013 con la llegada de Rodolfo D’Onofrio a la presidencia.

Defendió el arco en Núñez hasta 1968, jugó 521 partidos en el club y ganó ocho títulos locales (1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957). Tuvo como compañeros a grandes próceres “millonarios”: José Manuel “El Charro” Moreno, Alfredo Di Stéfano, Ángel Labruna, Juan Carlos Muñoz, Félix Loustau, Walter Gómez, Enrique Omar Sívori, Néstor “Pipo” Rossi y Ermindo Onega, por citar algunos.

Se convirtió en el futbolista con más partidos jugados en la historia de River, por encima de Labruna (514), Reinaldo Merlo (500), Juan José López (424), Norberto Yácono (393), Oscar “Pinino” Mas (382), Norberto “Beto” Alonso (374), Loustau (367) y Ubaldo Fillol (361).

Y en el transcurso de ese largo camino refundó el concepto de arquero en el fútbol argentino. Hasta entonces, los guardametas eran simplemente atajadores, futbolistas limitados a esa tarea debajo de los tres palos, pero Amadeo se trató de un arquero integral, espejo para generaciones posteriores.

Además de su sobriedad en el arco, Carrizo impresionó con el dominio de toda el área, con su capacidad para salir y achicar el ángulo de tiro de los delanteros rivales, con su voz de mando para ordenar la defensa y con su habilidad con los pies –aquella que adquirió como número 9 en su época juvenil- para originar contraataques.

Protagonizó recordados duelos con goleadores de la época: José “Pepino” Borello y el brasileño Paulo Valentim de Boca, José Sanfilippo de San Lorenzo; Ernesto Grillo de Independiente o Humberto Maschio de Racing.

La plasticidad y la postura activa que mostraba para el puesto le granjeó el apodo de “Tarzán” en sus primeros años en el fútbol, pero tiempo después la inmensidad de su figura fue encerrada en la mención de su nombre de pila como marca registrada: Amadeo.

Por entonces, se lo señalaba como uno de los mejores arqueros de la época junto al ruso Lev Yashin, a quien enfrentó con 42 siendo jugador de Alianza Lima de Perú en un partido con Dínamo de Moscú.

El suceso de su carrera en River no fue el mismo con el seleccionado argentino y eso fue un aspecto nunca perdonado por sus detractores. Amadeo quedó marcado por lo que se conoció como el “Desastre de Suecia”, aquella eliminación del Mundial 1958 consumada con una dura goleada a manos de Checoslovaquia (6-1).

Seis años después tuvo su revancha y ganó su único título con el combinado “albiceleste”: la Copa de las Naciones en Brasil. En ella, Argentina venció al seleccionado local que contaba con Pelé y Carrizo le atajó un penal a Gerson en un recordado partido que se jugó en el Pacaembú de San Pablo. También se impuso sobre Portugal e Inglaterra y se adjudicó el torneo sin recibir goles en contra. Amadeo le puso fin a su carrera a los 44 años en Millonarios de Colombia, donde jugó 53 partidos ya como una gloria del fútbol sudamericano al que se recordará como lo describió por entonces la revista “El Gráfico”: El Maestro sin época.

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